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¿Por qué es necesario el curso de Gestión de Instituciones Microfinancieras (GIM) hoy?

A pesar de sus logros reconocidos, la industria de las microfinanzas ha sido objeto de crecientes críticas por no cumplir con las expectativas. Más de 2.500 millones de personas aún no tienen acceso a servicios financieros formales y los que sí tienen acceso, no necesariamente están saliendo de la pobreza. Esto plantea una pregunta importante: ¿por qué las microfinanzas no están cumpliendo con su potencial como un mecanismo para facilitar la inclusión financiera y la reducción de la pobreza?

Hay muchas respuestas a esta pregunta, algunas de las cuales incluyen:

  • Las presiones que ejercen la sostenibilidad y la rentabilidad, que han llevado a las IMF a priorizar el crecimiento en los mercados más conocidos y fáciles de alcanzar; 
  •  Un fuerte enfoque en crédito microempresarial en lugar de la satisfacción de las diversas necesidades de servicios financieros de los hogares de bajos ingresos; 
  • Habilidades y estrategias limitadas para sobrevivir en mercados cada vez más competitivos; 
  • Desarrollo de sistemas y del personal que no mantiene el ritmo de crecimiento; 
  • Inadecuada administración de IMF y de gestión de riesgo del cliente; 
  • Falta de conciencia acerca de los productos y las estrategias de ejecución que puedan satisfacer las necesidades de los mercados a los cuales es más difíciles de llegar de una manera rentable, y
  • Falta de interés y / o de inversión en sistemas que permitan medir el impacto de las microfinanzas en los ingresos y el grado de pobreza de los clientes.

 El programa de capacitación de Gestión de Instituciones Microfinancieras (Making Microfinance Work) ayuda a los gerentes de microfinanzas a reconocer estas brechas de desempeño y adquirir conocimientos, habilidades y actitudes que les tomar acciones acerca de esas lagunas. El programa está diseñado para que los gerentes salgan fuera de sus oficinas y de las responsabilidades del día a día a un espacio donde puedan cuestionar sus supuestos, analizar alternativas al status quo e inspirarse por todo aquello que otros han demostrado que es posible. Se crea un espacio dentro del cual los gerentes pueden volver a centrarse en su misión y colaborar con otros para identificar maneras de hacer que sus operaciones de microfinanzas funcionen mejor para los clientes a los cuales ya prestan servicios, así como a aquellos que todavía están esperando a ser servidos, mientras, de manera simultánea, fortalecen su desempeño institucional.

Las microfinanzas no son la panacea para aliviar la pobreza, pero han demostrado su potencial para facilitar la gestión del riesgo, la adquisición de activos y el trabajo digno para los hogares de bajos ingresos. Mientras no desarrolle todo ese potencial para todos los hogares de bajos ingresos, Gestión de Instituciones Microfinancieras (GIM) tiene un papel a jugar para para hacer que las microfinanzas trabajen mejor.